sábado, 10 de octubre de 2015


A modo de conclusión

 Entonces podemos decir e inferir que el prestigio encierra en sí, la antigua manera de los primeros grupos sociales de destacarse a través de su caudillaje, esto hacía que aquellos que tenían ese don de encauzar el grupo a través del mando, ya sea, por conocimiento, fuerza o destreza, fuera el tal, el ícono de esa cultura y ejemplo a alcanzar. Cuando se fueron subliminando las distintas maneras de poder, especialmente a través del terror y el miedo, fueron apareciendo distintas formas de encauzar ese prestigio que encerraban en  si estructuras ocultas de poder, que se han ido introduciendo por  distintos medio culturales, ya sea la educación, las costumbres, las diferentes relaciones sociales, hasta hacerlos imperceptibles y tomar la sociedad esos valores como absolutos.

  También reconocemos que todo prestigio encierra en sí mismo los valores de un grupo social a imitar y que existe una pirámide descendente y que en su base se encuentra distribuida de manera casi informal, una serie de valores difusos que siempre están en consonancia con el vértice de la pirámide, que es el grupo o los grupos sociales los que dan los lineamientos para toda la estructura  hacia abajo.

  En nuestra cultura occidental con una fuerte economía de consumo, quienes tienen esos lineamientos serán las élites burguesas que dominan el mercado y establecen las distintas maneras de distribuir el poder desde él vértice hasta la base, a través de diferentes medios culturales. Es muy común encontrar revistas de ricos o famosos, como modelos a imitar, de acuerdo al éxito alcanzado, ese éxito ligado al triunfalismo, es la forma sutil de dominación hacia los otros grupos sociales que se ubican debajo de la pirámide, e irán imitando de acuerdo a sus alcances económicos, esos lineamientos que desde arriba van bajando de la manera sutil y continua ejerciendo todo tipo de coerción social, procurando y limitando toda posibilidad de llegar a competir con el  poder superior.

  Por eso a medida que vayamos desandando o desestructurando, desligando esa madeja de poder sutil y oculto, que a manera de Foucault, decimos que son las estructuras invisibles que nos forman y refuerzan nuestras conductas sociales, para que de esa manera la dominación nos parezca imperceptible, pero en sí, las vamos reproduciendo para las generaciones futuras sin darnos cuenta. Si vemos que una mamá que tiene a su niño en la mano, está esperando, como en nuestras ciudades modernas, uno de esos colectivos(autobuses) urbanos, llevando varios minutos en la parada, sutilmente le va induciendo a ese niño el valor cultural de la espera silenciosa y obligada, que es la forma de aceptar calladamente las imposiciones del medio (un niño no tiene la suficiente estructura mental y física para soportar varios minutos en una parada) y de esa manera reproduce una forma sutil de dominación, así como la nieta o la madre que acompañan a su abuela a cobrar su jubilación, en esas colas interminables para cobrar esa mísera ayuda, también van transmitiendo a las generaciones futuras esas maneras sutiles de inducirles el poder, aceptando cuando lleguen a esa edad los que les espera.

A modo de entender lo anterior, sugiero que se lean los escritos primeros hasta el actual para tener una visión del relato, y así tener una idea más cabal de lo que quiero explicar a través de estos escritos, desde ya acepto sugerencias y críticas, muchas gracias.