domingo, 20 de agosto de 2017


La fuerza de la Seducción

 Es aveces tan fuerte que ha hecho caer a cientos y miles ante su poder.¿Que hace que un cuerpo de mujer sea más atractivo que cualquier cosa para un hombre?¿ Que unas curvas femeninas puedan más que toda la capacidad intelectual, y hasta todo tipo de argumentos caigan postrados a sus pies? La libido, esa fuerza según Freud puede más que todo en el mundo, puede transformar a los seres en unas bestias feroces e incontrolables ¿Porque? Porque es la fuerza de la reproducción en nuestra propia carne que es más fuerte la que nos impulsa que el mundo siga funcionando.
La mujer sabe inconscientemente que es solo en la edad reproductiva, que solo tiene 30 años aproximadamente,(algunos científicos incluso lo dan menos, o más, según el tipo de características de cada cuerpo), pero socialmente, digamos en nuestra sociedad occidental, dura aproximadamente ese tiempo. Comienza aproximadamente en las mujeres, en los hombres capaz unos años más, entre los 12 y 15 años aproximadamente. Por eso es que le dan tanto valor a su cuerpo en ese período, es tan inconsciente que apenas comienza la pubertad las todavía niñas, pareciera que lo que tienen que ofrecer es solamente su cuerpo, no saben conscientemente porque lo hacen, pero le es necesario mostrarlo, esto que parecía tan escandaloso en siglos anteriores, actualmente gracias a las redes sociales, es muy común el verlas, como si fuera un producto de una góndola de supermercado, ofrecer su mercadería.¿Porque no suben las notas sobresalientes en Física, Química u otros logros, que seguramente las tienen y solo pareciera que tuvieran su cuerpo para ofrecer? ¿ Es una característica de nuestra sociedad, o es que la sociedad no puede retener lo que naturalmente le es imposible? ¿Eso acaso otro de los valores del prestigio en esta cultura, para los jóvenes ( leer lo que ya he escrito sobre el prestigio), esto de mostrar sus cuerpos?.
Los varones también inconscientemente reconocemos esta situación ¿Será por eso que al varón le resulta casi imposible recapacitar que ya no está en condiciones de atraer a las hembras de su entorno, porque la edad de apareamiento o su capacidad para atraerlas, que siempre es la juventud, cuando llega a cierta edad, que es esa la características que lo definen como "viejo", cuando las hembras lo rechazan por otros hombres más jóvenes? ¿Entonces asume esta cuestión de mantener esa juventud prolongada infinitamente?¿ Es eso que hace que las madres compitan inconscientemente, las peleen por cosas vanales, sin importancia, las ataquen...etc. a sus hijas jóvenes?¿Es esta fuerza inconsciente y aveces no tanta, que nos mueve y nos sostiene?
Ningún país europeo, con la excepción de Francia, presenta una tasa de fertilidad que permita el mantenimiento del actual volumen de población, es decir, la equivalente a dos hijos por mujer. A esta se acerca bastante Irlanda también, que hasta los años noventa poseía la tasa de fertilidad más alta entre todos los países de Europa Occidental, pero que ahora se halla en fase descendente, aunque de evolución desigual, con una tasa de 1,96. La distancia respecto al umbral que asegura la estabilidad de la población, con todo, varía mucho según los países. Hay algunos, como Reino Unido y Suecia, que tienen tasas superiores a 1,8 hijos por mujer y que, sobre todo, dan muestras de estabilidad, cuando no de tendencia al aumento, en comparación con los años noventa del siglo pasado. Algo parecido puede decirse de otras naciones, como Países Bajos, con una tasa más baja, en torno al 1,7, pero también superior a la de los años noventa y a la primera década del siglo XXI. En el otro extremo están los países que los demógrafos consideran de baja fertilidad, los de menos de 1,5 hijos por mujer, entre los que se encuentran casi todos los países del Mediterráneo, con la excepción de Chipre, pero incluyendo a Italia y España, así como un buen número de países de Europa del Este, y también Alemania, por más que esta se halle próxima al umbral del 1,5.
Una población con una fecundidad por debajo del nivel de reproducción es una población que envejece inexorablemente, provocando desequilibrios en el gasto sanitario y en el de las pensiones, que pesa sobre las cada vez más reducidas generaciones jóvenes. Además, con toda la sabiduría y experiencia que podemos reconocer a los ancianos, si estos prevalecen en la población es más difícil que una sociedad sea capaz de generar innovación cultural, científica y tecnológica. Tampoco hay que olvidar que en las sociedades democráticas las decisiones relativas a la fertilidad son fruto de la libertad. Esto significa que ofrecen la posibilidad de decidir el tener o no tener hijos o la de tener el número deseado, al reducirse las restricciones materiales y culturales que limitan la libertad de elección. Sin embargo, el hecho de que en todas las sociedades europeas, y de manera más acusada en las de menor fertilidad, exista una brecha entre el número deseado de hijos y el número de hijos que efectivamente se tienen, indica que aún hay limitaciones para una libre decisión en materia de fertilidad que podrían ser alentadas por decisiones políticas. En esta perspectiva, las diferencias entre los países anteriormente señalados pueden ofrecer pistas significativas.
Una población con una fecundidad por debajo del nivel de reproducción es una población que envejece inexorablemente
Las tasas de fecundidad más altas se localizan en los países en los que la tasa de empleo femenino es más alto, la posibilidad de modificación del nivel de compromiso con el trabajo resulta más fácil y reversible, y las subvenciones de los costes de los hijos a través de servicios y/o transferencias monetarias son más generosas. Por el contrario, en países como Italia, donde una baja tasa de empleo femenino viene acompañada por un apoyo estatal al coste de los hijos escaso y a menudo fragmentario y por servicios insuficientes, la fertilidad no solo es baja, sino que tiende a disminuir. Al mismo tiempo, la pobreza infantil es alta. En la medida en la que la mayor parte de las mujeres espera, y desea, incorporarse al mercado laboral e invertir en una profesión, la posibilidad de disponer de instrumentos para conciliar esta aspiración con la maternidad se convierte en crucial para las opciones de fertilidad.
Es difícil, e incluso poco oportuno, proponer una política europea en apoyo de la fertilidad. Lo que no obsta para reconocer que ciertas directrices europeas a favor de la igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres, así como la directiva sobre permisos de maternidad y parentales, la definición de los objetivos mínimos de cobertura para los servicios de la infancia, y más recientemente la adopción del discurso sobre la inversión social han contribuido a reformular las políticas en apoyo de la fertilidad como políticas a favor de la igualdad de oportunidades y, al mismo tiempo, de la inversión social. Pero para desarrollar estas políticas es necesario que los distintos países se muestren sensibles hacia su propio capital humano, masculino y femenino, autóctono o inmigrante, invirtiendo en él y no desperdiciándolo. Y es necesario que a los jóvenes se les ofrezcan perspectivas de vida lo suficientemente positivas. Ambas condiciones son particularmente frágiles en muchos de los países con las tasas de fertilidad más bajas.
 (Sacado de una nota del diario "El País" (España) del 05/12/2016)
Que quiero decir con esto?
La mujer por siglos, ha tenido y no el varón, conciencia dentro de la inconsciencia colectiva, ésta capacidad de entender el fundamento de la mujer en la tierra, la reproducción, la mujer tiene más conciencia de su cuerpo y su mantenimiento que por supuesto el hombre varón. ¿Porque? Porque le es necesario usarlo para la procreación, el hecho de que use todo tipo de argumentos, aveces hasta extremos, según el tipo de cultura que nos toque vivir para atraer los machos de su especie, es tan significativa que aveces supera nuestra imaginación, como se puede ver, desde todos los ángulos la sociedad, inconscientemente, la van induciendo a utilizar todo tipo de mecanismo seductivos para poder llevar a cabo su acometido. Esto seguramente provocará la indignación de las más conspicuas adversarias del machismo, las feministas extremas, pero aún ellas no pueden escapar a esta regla, porque Dios desde un principio lo ha determinado así, y no se podrán escapar ante tal magnitud de mandato, aunque quisieran. Dice Dios en Genesis capítulo 1 versículo 28: "Y los bendijo Dios y les dijo: Sed fecundos y multiplicaos, y llenad la tierra y sojuzgadla; ejerced dominio sobre los peces del mar, sobre las aves del cielo y sobre todo ser viviente que se mueve sobre la tierra." ¿Quien podrá escapar de ese mandato si Dios ya lo determinó así? Nadie.
Ya de por sí la mujer no es dueña de su cuerpo, aunque así nos quieran demostrar las feministas y feministos extremos, está comprobado y así demostrado por la medicina científica que si le sacáramos un riñón,por ejemplo, a un feto incubando en la panza de su madre y se lo quisiéramos colocar a su madre, el cuerpo de ésta lo rechazaría,¿porque? Porque son dos cuerpos independientes. La mujer solo hospeda a un ser durante su gestación, nueve meses o los que sea necesario, pero no tiene nada que ver con su cuerpo, es un ser totalmente nuevo, diferente, solo ella hospeda a ese ser que viene en camino, por eso no le da derecho a hacer con él lo que le plazca, porque no es de ELLA; es solo de Dios y así lo ha determinado Él.