miércoles, 7 de octubre de 2015


El concepto de libertad


Ésta concepción de la libertad, ¿ de dónde viene? .Concebida como tal, tiene su origen en la literatura judeo-cristiana, en la misma concepción que Dios tiene del hombres. Dios concibe al hombre como un ser libre pensante, si Dios, por ejemplo, deja que el hombre gobierne o se organice en el mundo a través de la política, aunque ésta muchas veces esté en contra de sus principios, es porque Él no quiere inmiscuirse en la libertad que Él mismo le ha otorgado. Cuando decimos que hay un solo Dios, que es el mismo para todas las religiones monoteístas, estamos delante de un grave error, por lo menos desde la concepción de la idea de Dios que tiene las religiones judeo-cristiana, digamos desde una comprensión genuina, la iglesia católica por ejemplo, erra en esta concepción, no así la judía y la evangélica, este concepto es mas bien teológico y no es justamente de este tema el que quiero tratar, en todo caso los libros de teología ayudan mejor a entender este concepto, por ejemplo el dios musulmán o Alá no tiene nada que ver con el concepto de Dios de la tradición judía, Dios no nos ha atado a reglas, preconceptos hasta ciertos ritos que están más cerca de la superchería, más que de una genuina búsqueda o encuentro con un ser superior, por eso para el hombre, especialmente occidental, el concepto de Dios y libertad están ligados, unidos. Los primeros pensadores humanistas y reformadores lo entendieron así, rescatando el concepto de San Agustín, de un Dios que nos da un libre albedrío para elegir el camino a seguir en nuestras vidas, para llegar a la concepción actual, la concepción occidental por supuesto del pensamiento, ha seguido ese derrotero siguiendo este precepto.

Ahora bien, ¿Que es la libertad concebida como tal? Es por ejemplo, ¿hacer lo que yo quiero? O es más bien, ¿saber lo que yo quiero?” Hacer lo que yo quiero”, denota una irresponsabilidad, un cierto infanticidio conceptual, el hacer lo que nosotros queremos sin mediar las consecuencias solo nos llena de vacío y frustración; en cambio el “saber lo que yo quiero”  es gobernar responsablemente nuestros deseos ubicándolos en un marco general de respeto al otro, a mi prójimo, usamos generalmente esa terminología “ mi libertad termina donde comienza la del otro” , parece ser cierta de alguna manera, pero nunca sé donde en realidad termina la libertad del otro en mi, ¿Cuáles son en realidad, los límites de la libertad del otro?, es decir que lo que yo entiendo por libertad puede ser muy diferente a lo que el otro piensa o desarrolla su propia libertad, para comprender este concepto es muy acertado la manera que abordó el tema de la libertad, E. Froom en su libro “El miedo a la Libertad”, ahí nos hace ver como el hombre ante la incertidumbre de su futuro, su descubrirse frágil ante la realidad, las circunstancias aterradoras de la guerra, o en otros casos, como pude ser catástrofes, cataclismos,  situaciones que lo sobrepasan, las consecuencias mentales que dejan posteriormente, luego de tanto dolor e impotencia, en su afán de seguridad y protección se aferran a tiranos o cualquiera que les pueda prometer una cierta estabilidad a cambio de perder incluso su propia libertad.

 

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