lunes, 7 de noviembre de 2016

Durante mucho tiempo me ha interesado la historia, porque en ella creía encontrar las respuestas que a simple vista se escondían de la realidad, entonces tal vez conociendo la historia sería capaz de desentrañar los mensajes ocultos que no alcanzaba a ver a simple vista de la sociedad, algo me decía, que todo lo arrastrábamos del pasado, como una herencia imposible de desarraigar, como pegada a nuestra conciencia que no nos dejaba ver ese velo oculto que siempre va escondiendo lo verdadero, lo real.
 Pero vaya sorpresa que con el tiempo descubrí que ese velo desapareció y comencé a ver con más claridad, descubrir que la Historia, digo toda la Historia Universal es la historia de la dominación, ninguna historia por más inocente que quiera ser, no es más que la historia de una clase dominante de una elite, la historia de las elite gobernantes.
 Estudiar la historia, y la historia triste de la política, porque toda historia esconde en sí, una historia política de la clase dominante, de como llegó al poder y como se perpetúa en él.
 Entonces ahora ya no creo en la Historia, sino que, si tengo que escribir de historia, escribiría la antihistoria, o sea que no me interesa saber si San Martín cruzó los Andes y para qué lo hizo( se supone que lo hizo para sacar del camino a los españoles y entregar a los ingleses masones, actuales elites gobernantes que se expandieron por todo el mundo, en ese momento era la colocación de nuevos productos, actualmente sigue siendo lo mismo, fabricadas en la isla). Me interesa más que hacía la cocinera de San Martín, o su zapatero, o el aguatero de la revolución de Mayo, y guarda porque si escribo de la o del cocinero de San Martín, tomo a San Martín , como podría haber tomado a Belgrano, Mariano Moreno, Paso, etc. "las elite iluminadas de la época" estoy en lo mismo, como si estos hijos de perra hubieran tenido alguna razón para hacer lo que hicierón, si me dirán, "eran lo único que podían haber hecho en ese momento", o no. Ahora ¿y que de los panaderos que se levantan a las tres de la mañana a hornear el pan, de los canillitas que se levantan a las cuatro y tantas otras personas que hacen el esfuerzo todos los días, los 365 días del año,no hacen historia?¿ no hacían historia el aguatero de la Revolución de Mayo¿revolución?, el cuidador de mulas del ejército de San Martín, el que encendía los faroles en las calles de Buenos Aires en la época de la colonia? Nos han vendido puras mentiras, todo el tiempo, mentiras que duran siglos, ocultas tras un manto de verdad, no hay héroes, todos somos héroes, no debe haber ninguna estatua levantada a ningún héroe, todos lo hemos sido, y sino lo hemos sido es porque nos mintieron como tantas veces, por ejemplo lo de Malvinas.
Porque digo esto, porque de acá a unos años tendré que leer a algunos historiadores que fortaleceran la idea de la dominación, haciendo historia de algún hijo de perra de ésta época que nos está gobernando en éste momento, y tratará de justificar por todos los medios, que hizo lo que hizo porque las circunstancias lo determinaron a actuar como actuó. ¡¡¡Mentira!!! podría haber hecho, no una, sino miles de alternativas, no lo hizo porque no le interesaba, le interesaba solo sus intereses y los de su grupo más cercano, hablo socialmente. Todos actuamos de la misma manera, nuestro egoísmo está demasiado arraigado en nuestra conciencia, Dios me libre de algún reconocimiento, solo si he hecho pensar alguno, me bastará para saber que he servido para algo. No toleraría ni un solo reconocimiento público porque hasta dudaría si todo lo hice con esa intención, pasaré desapercibido como tantos otros, que hicieron la verdadera historia, que algún día se estudiará en las escuelas, esa historia, la única verdadera historia, cuando seamos verdaderamente libres.

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